Llegamos al fin del año y con él aparecen los balances, los cierres, las evaluaciones y tantas cosas más.
Pero el fin de año SIEMPRE trae consigo algo que los cristianos no podemos dejar pasar ni mirar de lejos: la posibilidad de volver a nacer una vez más.
En el pesebre vuelve a nacer ese Niño Jesús: un chico que trae sueños, y que aun en su fragilidad viene con una misión que transforma la historia.
Y esa es la Navidad para nosotros: una invitación a salir al encuentro, como lo hicieron los primeros misioneros salesianos hace 150 años; a renacer en cada chico que acompañamos; a renacer en cada sueño que nos habita; a renacer en la misión, en el compromiso, en la justicia y en la equidad.
Deseamos de corazón que vivan unas fiestas hermosas, profundas y llenas de esperanza.
Que el nacimiento del Niño Jesús nos permita ser signos de amor entre nuestras amistades, nuestras familias y nuestra sociedad.
Que ese Chico que nace vuelva a regalarnos sus sueños… y nos haga parte viva de su misión.